Esto unido a las características evolutivas y de aprendizaje de los peques de estas edades en las que destaca una por encima de todas que es "aprender haciendo", me ha llevado a programar una serie de experiencias o experimentos que nos lleven a mojarnos, a mancharnos,... a todo aquello que en un principio nos asusta a los mayores pero que tan necesario y adecuado es para que los peques realmente aprendan lo que es el agua.
Y hoy hemos empezado a experimentar. Se trataba de responder a una pregunta:
¿De qué color es el agua?
Esta misma pregunta se les he planteado a los peques y estas han sido sus respuestas:
Ni que decir tiene que ha ganado por goleada la respuesta de color azul y solo un alumno ha dicho verde, otro ha dicho blanca y he sido yo quien ha introducido la posibilidad de que no tuviera color. ¡con que cara me han mirado! Seguro que han pensado: " se ha vuelto loca del todo, que pena".
Bueno, pues después de semejante susto nos hemos lanzado de lleno a ver de que color era. He repartido a cada mesa un vaso transparente, un vaso azul y un vaso rojo .
Después, en el vaso transparente he puesto agua y pasando de vaso a vaso hemos visto como el agua cambiaba de color. ¡Parecíamos magos!
¡Como hemos disfrutado!. Se nos caía el agua y nos sorprendía que nadie nos gritase.
Y al final, hemos llegado a la conclusión de que el agua no tiene color cambia en función del color que tiene el sitio en el que está.
Y así lo hemos dicho
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