martes, 25 de febrero de 2014

¡NOS VAMOS AL BUZÓN DE CORREOS!

En la entrada de ayer dedicada a la "construcción de una calle propia" os indicaba que los alumnos nombraron el buzón de correos y os explique que ya os contaría porque. Pues bien hoy os voy a explicar porque.

  En el mismo proyecto que ayer os hablaba, "calles mágicas", se nos explicaba que cada calle tenía su propio nombre y cada puerta de esa calle tenía un numero encima. Para que vieran que esto realmente era así, salimos a las calles más próximas al colegio y buscamos las placas donde ponía el nombre de la calle y observamos que todas las puertas tenían un número encima.

Algunos alumnos dudaban que ellos tuviesen una placa en su calle y un número encima de su puerta, por lo que contando con la colaboración de las familias (que una vez más debo de agradecer) les solicite que observaran junto a sus hijos la placa con el nombre de la calle, buscasen el número que había encima y lo apuntasen en un papel. Así lo hicieron.

Cuando ya teníamos todas las direcciones, les explique que eso servía para que el Sr. Cartero nos trajese las cartas a nuestra casa. Les comente que si no tuviésemos el nombre de la calle y el numero no nos podrían llegar las cartas.¡Eso les fascino! Así que les propuse hacer un dibujo muy bonito, meterlo en un sobre, escribir el nombre de su calle y su numero y echarlo en el buzón de correos. ¡Seguro que llegaba la carta a casa!

Semejante historia les pareció un cuento mágico y realmente no se acababan de creer que eso fuese a pasar de verdad. Así que nos pusimos manos a la obra: cada alumno hizo un dibujo, lo metio en un sobre, puse su dirección y su número y, cuando todas las cartas estuvieron listas, nos fuimos a correos.

Nos salio un día bastante frío, pero poco les importaba. Fuimos cantando por el camino y tuvimos la suerte de encontrarnos a una señora cartera a la que uno de los "peques" ni corto ni perezoso, le contó que iba a echar una carta al buzón y que se la tendría que llevar a su casa. Yo creo que la Sra. Cartera todavía se acordara de nosotros porque, además, le aseguro que no se preocupase que le llevaría la carta a su casa.

Por fin, llegamos al buzón. Echamos nuestras cartas y nos hicimos un par de  fotos  para dejar constancia de ello.



 Volvimos al cole y ¡ya tenían ganas de irse a casa para ver si había llegado la carta!. Les explique que tardaría un día o dos pero que mirasen al llegar a casa  el buzón por si acaso.
Además, avise a los "papis" para que en cuanto viesen la carta en el buzón lo abriesen con ellos.

La espera se hizo larga pero a los dos días más o menos:


  ¡¡¡¡¡¡¡¡LA CARTA LLEGÓ!!!!!




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