martes, 18 de febrero de 2014

FÁBRICA DE ZUMOS

  Hace ya un tiempo, como ya sabéis organizamos en la clase un pequeño taller que llamamos "fábrica de zumo de naranja".

  Para llevarla a cabo, pedí la colaboración de las familias trayendo al aula dos naranjas cada uno de ellos. (Como ya me ha sucedido en anteriores ocasiones la colaboración fue excelente. ¡Tengo unas familias geniales!).

  Después, en grupo, hablamos de lo que creíamos que teníamos que hacer para hacer zumo. Algún alumno dijo que pelarlas, pero enseguida hubo otro compañero que dijo que eso era para comernosla, pero no para hacer zumo. Luego, otra niña de la clase, comento que ella hacía zumo con su mama;  sabía que había que cortarlas con un cuchillo y tener una "máquina saca-zumos". Esto nos llevo a que yo les enseñe la "máquina" y les dije que su nombre correcto era exprimidor. ¡Jo, nos pareció una palabra superdificil, de esas que hay que repetir tres o cuatro veces!.
   Además, les explique que a veces alguna naranja dentro tiene unas semillitas que no se pueden beber, así que les enseñe un colador. Fue fantástico, porque en unos segundos le sacaron tres o cuatro usos más (¡Su imaginación es impresionante, a veces, tendríamos que aprender de ellos!)

  Cuando ya escribimos en la pizarra un esquema de lo que había que hacer, decidimos que lo realizaríamos por mesas y, como los cuchillos solo los pueden manejar los mayores, sería yo la única que las cortaría.

   Y ya pusimos manos a la obra.

   Al principio, tuvimos que esperar nuestro turno, pero no os preocupéis porque cuando se trata de algo que nos resulta tan interesante no nos importa esperar.






Después, uno a uno, fuimos exprimiendo nuestras naranjas. Fue una experiencia muy motivadora e interesante





Algunas ponían verdadero empeño en sacar todo el zumo de la naranja.








Aquí tenemos otro ejemplo de fuerza bruta. Su esfuerzo dio sus frutos.






Y al final, tuvimos nuestra recompensa. Fue espectacular ver como se bebieron todo el zumo, porque este no era uno cualquiera. ¡Era su zumo!





     Además, os tengo que contar un secreto, a alguno de los "peques" con los nervios se le cayo el vaso y se quedo sin zumo y enseguida todos le dieron un poquito para que tuviera el vaso lleno. ¡Así se hace!
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